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viernes, 29 de mayo de 2020

Poeta homenajeado Vicente Huidobro Fernández

"El poeta es un pequeño Dios"
Vicente Huidobro
Vicente Huidobro nació el 10 de enero de 1893 en Santiago de Chile.
Hijo Vicente García-Huidobro y de la escritora María Luisa Fernández Bascuñán.

Criado en el seno de una familia aristocrática, su existencia estuvo plagada de toda clase de acontecimientos artísticos, políticos y sentimentales de la más variada especie.

Cursó estudios en su ciudad natal. Escribió sus primeros poemas a los doce años y pronto apareció publicado un manifiesto en el que rechazaba toda la poesía anterior a él.

Casado tres veces, sufrió incluso varios atentados por sus actividades izquierdistas, además de ser amenazado de muerte por el padre de Ximena Amunátegui, una bella adolescente de la que se enamoró tan perdidamente que la raptó a la salida del colegio. Fue así como se fugó a París en 1928 con la que sería su segunda esposa, dejando atrás uno de los mayores escándalos en la historia de la sociedad chilena de comienzos del siglo XX.

Durante su residencia en París toma contacto con la literatura de los poetas surrealistas como Guillaume Apollinaire y Pierre Reverdy, con los que fundaría la revista Nord-Sud.
Se alejó del surrealismo al no aceptar la opinión de que el artista es un mero instrumento revelador de su inconsciente. De igual manera rechazó el futurismo. Como respuesta a todos estos movimientos, su actitud desafiante lo llevó a dar a luz el movimiento que le valió la posteridad: el creacionismo, el cual él mismo fue definiendo poco a poco en escritos como el célebre manifiesto "Non serviam". En él, Huidobro ataca sin rodeos la labor de los vates: "¿Qué ha salido de nosotros que no estuviera antes rodeando nuestros ojos? (_) Hemos cantado a la naturaleza, (pero) nunca hemos creado realidades propias, como ella lo hace (_). Non serviam. No he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo".

Este concepto constituyó el eje de su obra poética, sembrada de impactantes imágenes, de yuxtaposiciones efectistas y de letras y secuencias de palabras de carácter aleatorio. Algunos de sus poemas recuerdan los caligramas de Apollinaire.

Su gran habilidad de comunicador contribuyó a extender el entusiasmo por la experimentación en la Europa de entreguerras. Sus continuos viajes por el mundo le permitieron además trabar amistad con toda la heterogénea nómina de escritores y artistas de la vanguardia europea y con estrellas de la época dorada de Hollywood.

Además de poemas, su producción se completó con novelas, manifiestos, ensayos y obras teatrales.

El escritor falleció en su hacienda de Llolleo. Rodeado de algunos amigos como Lucho Vargas y la pintora chilena Henriette Petit, En ese momento, falleció el autor de "Poemas árticos", "Altazor", "Cagliostro" y "Mío Cid Campeador", a causa de un derrame cerebral. Fue el 2 enero de 1948, ocho días antes de cumplir 55 años.

Aquí, el néctar de su Bibliografía:
Ecos del alma, 1911
La gruta del silencio, 1913
Canciones en la noche, 1913
Pasando y pasando, 1914
Las pagodas ocultas, 1914
Adán, 1916
El espejo de agua, 1916
Horizon Carrét, 1917
Poemas árticos, 1918
Ecuatorial, 1918
Tour Eiffe, 1918
Hallali, 1918
Saisons Choisies, 1921
Finis Britannia, 1923
Automne Régulier, 1925
Tout à Coup, 1925
Automme régulier, 1925
Manifestes, 1925
Vientos contrarios, 1926
Mío Cid Campeador, 1929
Temblor de cielo, 1931
Altazor o el viaje en paracaídas, 1931
Tremblement de Ciel, 1932
Gilles de Raiz, 1932
La próxima, 1934
Papá o el diario de Alicia Mir, 1934
Cagliostro, 1934
En la luna, 1934
Tres novelas ejemplares, 1935 (con Hans Arp)
Sátiro o el poder de las palabras, 1939
Ver y palpar, 1941
El ciudadano del olvido, 1941
Últimos poemas, 1948

🌊Ahora nos sumergimos en su perfumada poesía.

🌷El amor según Huidobro:
Te amo mujer de mi gran viaje
Te amo mujer de mi gran viaje
Como el mar ama al agua
Que lo hace existir
Y le da derecho a llamarse mar
Y a reflejar el cielo y la luna y las estrellas

Finlandia (1987) del pintor italiano Valerio Adami.

🌷La muerte según Huidobro:
Quiero desaparecer y no morir...
Quiero desaparecer y no morir
Quiero no ser y perdurar
Y saber que perduro
Llamo a las puertas de la muerte
Y me retiro
Llamo a la vida y huyo avergonzado
Quiero ser toda mi alma y no lo puedo
Quiero todo mi cuerpo y no lo logro.

🌷La soledad según Huidobro:
Fatiga
Marcho día y noche
como un parque desolado.
Marcho día y noche entre esfinges caídas de mis ojos;
miro el cielo y su hierba que aprende a cantar;
miro el campo herido a grandes gritos,
y el sol en medio del viento.

Acaricio mi sombrero lleno de luz especial;
paso la mano sobre el lomo del viento;
los vientos, que pasan como las semanas;
los vientos y las luces con gestos de fruta y sed de sangre;
las luces, que pasan como los meses;
cuando la noche se apoya sobre las casas,
y el perfume de los claveles gira en torno de su eje.

Tomo asiento, como el canto de los pájaros;
es la fatiga lejana y la neblina;
caigo como el viento sobre la luz.

Caigo sobre mi alma.
He ahí el pájaro de los milagros;
he ahí los tatuajes de mi castillo;
he ahí mis plumas sobre el mar, que grita adiós.

Caigo de mi alma.
Y me rompo en pedazos de alma sobre el invierno;
caigo del viento sobre la luz;
caigo de la paloma sobre el viento.

                                            Artista chilena: Luisa Rivera. Vicente Huidobro - Retrato.



viernes, 22 de mayo de 2020

Poeta homenajeado Oliverio Girondo

-Bienvenidos queridos lectores al
"Floral comparativo".

Mi nombre es Andrea Korduner, como saben de Bs. As. – Argentina.
Inauguro este espacio, donde se realizará, un homenaje a un poeta de trayectoria, a través de un breve recorrido por su biografía, que nos ubicará en su contexto y época.
☼ Al mismo tiempo intentaremos indagar, cómo eclosiona cada poeta, los siguientes temas: El amor, la muerte y la soledad.

En el día de la fecha comenzamos con el poeta: Oliverio Girondo

A CONTINUACIÓN, SU BREVE BIOGRAFÍA
Oliverio Girondo nació el 17 de agosto de 1891 en Buenos Aires, en el seno de una familia acomodada, lo que les permitió enviar al joven Oliverio a estudiar en Europa: en el colegio Epsom de Londres y en la Escuela «Albert le Grand» de Arcueil, cerca de París. Regresó a Buenos Aires y comenzó la carrera de Derecho, aunque en vacaciones siguió volviendo a Europa, lo que le permitió introducirse en los diversos círculos de las nuevas corrientes estéticas. Empezó en esa época sus colaboraciones con diferentes revistas porteñas: Plus Ultra y la Imagen conocida Caras y caretas. En Madrid, Gómez de la Serna lo recibió en la tertulia de Pombo. Publicó su primer libro Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, en una pequeña población francesa en 1922. El año siguiente o dedicó a recorrer España y a gestar el que sería su segundo libro de poemas, Calcomanías, publicado en 1925.
De regreso en Buenos Aires, fundó en 1924, junto a Evar Méndez y algunos otros escritores y artistas, el periódico Martín Fierro.
Siguió pubicando poesía en los años siguientes.
En 1943 se casó con Norah Lange, tras una larga relación, en su casa de Suipacha se reunían: Edgar Bayley, Carlos Latorre, J. Llinás, Francisco Madariaga, Enrique Molina, Olga Orozco, Aldo Pellegrini, Mario Trejo o Alberto Vanasco.
Aldo Pellegrini presentó en 1953 en el número 2 de la revista Letra y línea los primeros poemas que en 1956 compondrán la edición definitiva de En la masmédula.
Sufrió un accidente en 1961 que lo dejó disminuido durante los últimos años de su vida. Murió en Buenos Aires el 24 de enero de 1967.

AQUÍ SU PERFUMADA BIBLIOGRAFÍA
Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922)
Calcomanías (1925)
Espantapájaros (1932)
Interlunio (1937)
Persuasión de los días (1942)
Campo nuestro (1946)
En la masmédula (1953)

-Y por fin, nos sumergimos en sus floridos versos, para percibir el polen de sus poemas, junto al néctar que nos deja cada uno de sus particulares estambres, por los que el poeta ha transitado.

🌷El amor según Girondo:
¡Todo era amor! 
¡Todo era amor... amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche...
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M,
con una M mayúscula,
chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas...
Amor espermatozoico, esperantista.
Amor desinfectado, amor untuoso...
Amor con sus accesorios, con sus repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes,
de los bomberos.
Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas,
que arranca los botones de los botines,
que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo.
Amor-amor que es, simplemente, amor.
Amor y amor... ¡y nada más que amor!

🌷La muerte según Girondo:
Visita 
No estoy.
No la conozco.
No quiero conocerla.
Me repugna lo hueco,
la afición al misterio,
el culto a la ceniza,
a cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
para lo inhabitado.

Cuando venga a buscarme,
díganle:
“se ha mudado”.

🌷La soledad según Girondo:
Campo nuestro
En lo alto de esas cumbres agobiantes
hallaremos laderas y peñascos,
donde yacen metales, momias de alga,
peces cristalizados;
pero jamás la extensa certidumbre
de que antes de humillarnos para siempre,
has preferido, campo, el ascetismo
de negarte a ti mismo.
Fuiste viva presencia o fiel memoria
desde mis más remota prehistoria.
Mucho antes de intimar con los palotes
mi amistad te abrazaba en cada poste.
Chapaleando en el cielo de tus charcos
me rocé con tus ranas y tus astros.
Junto con tu recuerdo se aproxima
el relente a distancia y pasto herido
con que impregnas las botas… la fatiga.
Galopar. Galopar. ¿Ritmo perdido?
hasta encontrarlo dentro de uno mismo.
Siempre volvemos, campo, de tus tardes
con un lucero humeante…
entre los labios.
Una tarde, en el mar, tú me llamaste,
pero en vez de tu escueta reciedumbre
pasaba ante la borda un campo equívoco
de andares voluptuosos y evasivos.
Me llamaste, otra vez, con voz de madre
Y en tu silencio sólo halló una vaca
junto a un charco de luna arrodillada;
arrodillada, campo, ante tu nada.
Cuando me acerco, pampa, a tu recuerdo,
te me vas, despacio, para adentro…
al trote corto, campo, al trotecito.
Aunque me ignores, campo, soy tu amigo.
Entra y descansa, campo. Desensilla.
Deja de ser eterna lejanía.
Cuanto más te repito y te repito
quisiera repetirte al infinito.
Nunca permitas, campo, que se agote
nuestra sed de horizonte y de galope.
Templa mis nervios, campo ilimitado,
al recio diapasón del alambrado.
Aquí mi soledad. Esta mi mano.
Dondequiera que vayas te acompaño.
Si no hubieras andado siempre solo
¿todavía tendrías voz de toro?
Tu soledad, tu soledad… ¡la mía!
Un sorbo tras el otro, noche y día,
como si fuera, campo, mate amargo.
A veces soledad, otras silencio,
pero ante todo, campo: padre-nuestro.


Escuchalo todos los jueves a las 20 hs. Argentina, por el programa radial "Versamorfosisis".
Conducción: Poeta Adrián terracciano





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