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lunes, 22 de junio de 2020

Homenaje a la poeta Alfonsina Storni

BIOGRAFÍA DE LA POETA ALFONSINA STORNI
Alfonsina Storni Martignoni nació el 22 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza, en una estancia de la familia ya que el padre, Alfonso Storni, procedía del Ticino. Pero la familia volvió al poco tiempo a la Argentina, desde su llegada a San Juan la situación económica fue miserable, por lo que decidieron trasladarse a Rosario en 1901. Su padre, depresivo y alcohólico, falleció en 1906 y Alfonsina ya convertida en una obsesiva poeta, entró a trabajar en un taller de gorras. En 1907 llegó a Rosario la compañía de Manuel Cordero, un director de teatro que recorría las provincias. Alfonsina reemplazó a una actriz enferma. Esto la decidió a proponerle a su madre que le permitiera convertirse en actriz y viajar con la compañía. Recorrió Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán.
Su madre, Paulina, se casó de nuevo y se trasladó a Butinza, y Alfonsina se trasladó a Coronda para estudiar Magisterio. Publicó sus primeros versos en las revistas Mundo rosariano y Monos y Monadas. Cuando tenía veinte años se quedó embarazada de un hombre casado mayor que ella y tuvo que refugiarse en Buenos aires para dar a luz.
Colaboró en Caras y Caretas, y su primer libro de versos La inquietud del rosal fue publicado. La revista Nosotros elogió el poemario y desde ese momento Alfonsina entró en el círculo literario de la revista. Empezó a ser reconocida pero su situación económica siguió siendo precaria.
En 1919 publicó Irremediablemente, el libro fue bien acogido por la crítica y la Universidad de Montevideo la invitó a dar unas conferencias, allí conoció a los que serían dos de sus grandes amigos, Horacio Quiroga y Juana de Ibarbouru. Publicó Languidez en 1920 y este libro mereció el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura. El Ministro de Instrucción Pública creó entonces una cátedra para ella en la Escuela Nacional de Lenguas Vivas, en 1923. Siguió publicando poesía e hizo algún intento teatral que no tuvo éxito, e intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y su participación en el gremialismo literario fue intensa. En 1928 viajó a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega, y repitió su viaje en 1931, en compañía de su hijo, volvería en la década de los treinta.
Le detectaron un tumor en el pecho, del que fue operada en mayo de 1935, y curada parcialmente pero a partir de ese momento su ya débil equilibrio psicológico se deterioró más y vivió sus últimos años atemorizada por la muerte. En 1936 se suicidó su amigo Horacio Quiroga.
El 25 de octubre de 1938 se suicidó en la playa de La Perla, en Mar del Plata. Al día siguiente se publicó su último poema, Quiero dormir, en La Nación. Su trágico suicidio inspiró la canción Alfonsina y el mar, de Ariel Ramírez y Félix Luna, que ha sido interpretada por innumerables músicos de lengua española, destacándose las versiones de Mercedes Sosa.
Alfonsina Storni es considerada una de las voces femeninas más potentes de la poesía en lengua española de las primeras décadas del siglo XX. La fuerza de sus versos emerge como un grito de protesta, un canto a la vida, al amor, a la naturaleza, en definitiva a una tentativa de conquistar la libertad para decidir el propio destino


AQUÍ SU PERFUMADA 

BIBLIOGRAFÍA
La inquietud del rosal, 1916
El dulce daño, 1918
Irremediablemente, 1919
Languidez, 1920
Ocre, 1925
Poemas de amor, 1926
El amo del mundo: comedia en tres actos. 1927.
Mundo de siete pozos, 1934
Mascarilla y trébol, 1938
Antología poética, 1938
El dulce daño, 1920
Dos farsas pirotécnicas, 1932
Irremediablemente, 1919
Poesías completas, 1968
Nosotras y la piel: selección de ensayos, 1998
Antología poética. Barcelona: Edicomunicación, 1999.


El amor según Storni:

Animal cansado

Quiero un amor feroz de garra y diente
Que me asalte a traición en pleno día,
Y que sofoque esta soberbia mía,
Este orgullo de ser todo pudiente.

Quiero un amor feroz de garra y diente
Que en carne viva inicie mi sangría,
A ver si acaba esta melancolía
Que me corrompe el alma lentamente.

Quiero un amor que sea una tormenta,
Que todo rompe y lo remueve todo
Porque vigor profundo la alimenta.

Que pueda reanimarse allí mi lodo,
mi pobre lodo de animal cansado,
Por viejas sendas, de rodar, hastiado.


La muerte según Storni:

Alma muerta

Piedras enormes, rojo sol y el polvo
alzado en nubes sobre tierra seca…
El sol al irse musitó al oído:
el alma tienes para nunca muerta.

Moviéndose serpientes a mi lado
hasta mi boca alzaron la cabeza.
El cielo gris, la piedra, repetían:
el alma tienes para nunca muerta.

Picos de buitre se sintieron luego
junto a mis plantas remover la tierra;
voces del llano repitió la tarde:
el alma tienes para nunca muerta.

Oh sol fecundo, tierra enardecida,
cielo estrellado, mar enorme, selva,
entraos por mi alma, sacudidla.
Duerme esta pobre que parece muerta.

Ah, que tus ojos se despierten, alma,
y hallen el mundo como cosa nueva…
Ah, que tus ojos se despierten, alma,
alma que duermes con olor a muerta…


La soledad según Storni:

VERSOS A LA TRISTEZA DE BUENOS AIRES
Tristes calles derechas, agrisadas e iguales,

por donde asoma, a veces, un pedazo de cielo,

sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo

me apagaron los tibios sueños primaverales.


Cuánto vagué por ellas, distraída, empapada

en el vaho grisáceo, lento, que las decora.

De su monotonía mi alma padece ahora.

—¡Alfonsina! —No llames. Ya no respondo a nada.


Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero

viendo en días de otoño tu cielo prisionero

no me será sorpresa la lápida pesada.


Que entre tus calles rectas, untadas de su río

apagado, brumoso, desolante y sombrío,

cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada.


Artista: Carlos Rafael Arano

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