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lunes, 29 de junio de 2020

Homenaje al poeta Charles Pierre Baudelaire

CHARLES BAUDELAIRE
(1821-1867)

Charles Pierre Baudelaire nació el 09 de abril del año 1821 en París (Francia).
Su padre François había sido sacerdote y ya tenía sesenta años cuando se casó con la joven veinteañera Caroline Dufaÿs.
François falleció en 1827 y su madre se casó con otro hombre, el general Jacques Aupick, al que el pequeño Charles no recibió con demasiado agrado.
Baudelaire estudió en el Colegio Real de Lyon y en el Liceo Louis-le-Grand de Paris.
Decidido a vivir de la escritura, abandonó la carrera de Derecho que había iniciado en 1840 y comenzó a frecuentar el Barrio Latino.
En la capital francesa dio rienda suelta a su vida bohemia, vistiendo con elegantes ropas y consumiendo opio, abastecido pecuniariamente por la herencia de su padre.
En esa época, y en una de sus habituales visitas a los burdeles parisinos, contrajo la sífilis, enfermedad que volvió a sufrir en venideros años.
Para intentar que se olvidara de su afición a la escritura y la vida disoluta, su madre le envió en un barco hacia las Indias, pero Charles regresó a Francia después de arribar en la Isla Reunión.
En el año 1842 inició una relación amorosa con la actriz mulata Jeanne Duval, con la que estuvo toda su vida al margen de otros flirteos esporádicos con Marie Daubrun o, entre otras, Madame Sabatier.
El caudal hereditario de su progenitor fallecido cesó en 1844 por sentencia judicial, lo que inundó de deudas a Baudelaire. Desesperado, intentó suicidarse en el año 1845. Tras el mal trago, el parisino comenzó a trabajar con éxito como crítico de arte y literatura.

Tres años después del intento de suicidio, en 1848 estalló la revolución en Francia, movimiento sociopolítico en el que Baudelaire participó activamente. Ese mismo año también fundó el periódico “Le Salut Publica” y comenzó a traducir al escritor estadounidense Edgar Allan Poe, tarea que le ocupó hasta 1865.
En el año 1864 se trasladó a residir con Jeanne a la ciudad belga de Bruselas.
Las enfermedades se cebaron en el escritor.  Reapareció la sífilis y sufrió un ataque cerebral que le dejó paralítico.
Regresó a París en 1867, falleciendo el 31 de agosto de 1867.
Tenía 46 años de edad.
Está enterrado en el cementerio de Montparnasse.

Su poesía se caracteriza, desde una perspectiva mordaz y un sentimiento de desabrigo, por una búsqueda constante de la belleza formal, lo que le incluyó en el parnasianismo, aunque su personalidad literaria estaba al margen de las corrientes y modas.

Respecto a su faceta crítica, es el autor de obras tan importantes como “El Salón de 1845” (1845), “El Salón de 1846” (1846) o la póstuma “El Arte Romántico (L’art romantique)” (1868). Como ensayista destaca con “Los Paraísos Artificiales” (1860), libro centrado en el universo sensorial en base a experiencias con alcohol, opio y hachís. También, con el alcohol y el hachís por medio, publicó con anterioridad a “Los Paraísos Artificiales”, el pequeño ensayo “Del Vino y Del Hachís” (1851).

Baudelaire fue precursor del movimiento simbolista. De este movimiento formaron parte poetas como Arthur Rimbaud, Paul Verlaine o Stephane Mallarme.

Paradigma del escritor maldito y poeta decadentista, fue juzgado tras la publicación de su obra maestra “Las Flores Del Mal” (1857), un libro de poesía considerado inmoral en su época.


                                                       Retrato Cristian Leaño de Charles Baudelaire Argentina

El amor según Baudelaire:
EL AMOR Y EL CRANEO

Viñeta antigua

El amor está sentado en el cráneo

de la Humanidad,

y desde este trono, el profano

de risa desvergonzada,

sopla alegremente redondas pompas

que suben en el aire,

como para alcanzar los mundos

en el corazón del éter.


El globo luminoso y frágil

toma un gran impulso,

estalla y exhala su alma delicada,

como un sueño de oro.


Y oigo el cráneo a cada burbuja

rogar y gemir:

-Este juego feroz y ridículo,

¿cuándo acabará?


Pues lo que tu boca cruel

esparce en el aire,

monstruo asesino, es mi cerebro,

¡mi sangre y mi carne!


La muerte según Baudelaire:
Remordimiento póstumo

Cuando te halles durmiendo, mi bella tenebrosa,

Dentro de un monumento hecho de mármol negro,

Y cuando sólo tengas por alcoba y palacio

Una cueva lluviosa y una fosa profunda;


Y la piedra, oprimiendo tu pecho temeroso

Y tus flancos que pule seductor abandono,

Tu corazón no deje latir ni desear,

Ni correr a tus pies detrás de la aventura.


La tumba, confidente de mi ensueño infinito

(Porque la tumba siempre comprenderá al poeta),

En esas largas noches de donde el sueño ha huido,


Dirá: “¿De qué te sirve, cortesana imperfecta,

No haber sabido nunca lo que lloran los muertos?”

- Y tu piel roerá el verme como un remordimiento.


La soledad según Baudelaire:

¿Qué dirás esta noche, pobre alma solitaria… 

¿Qué dirás esta noche pobre alma solitaria,

Qué dirás, corazón, marchito hace tan poco,

A la muy bella, a la muy buena, a la amadísima,

Bajo cuya mirada floreciste de nuevo?


-El orgullo emplearemos en cantar sus loores;

Nada iguala al encanto que hay en su autoridad;

Su carne espiritual tiene un perfume angélico,

Y nos visten con ropas purísimas sus ojos.


En medio de la noche y de la soledad,

O a través de las calles, del gentío rodeado,

Danza como una antorcha su fantasma en el aire.


A veces habla y dice: «Yo soy bella y ordeno

Que por amor a mí no améis sino lo Bello;

Soy el Ángel guardián, la Musa y la Madona».

 





lunes, 22 de junio de 2020

Homenaje a la poeta Alfonsina Storni

BIOGRAFÍA DE LA POETA ALFONSINA STORNI
Alfonsina Storni Martignoni nació el 22 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza, en una estancia de la familia ya que el padre, Alfonso Storni, procedía del Ticino. Pero la familia volvió al poco tiempo a la Argentina, desde su llegada a San Juan la situación económica fue miserable, por lo que decidieron trasladarse a Rosario en 1901. Su padre, depresivo y alcohólico, falleció en 1906 y Alfonsina ya convertida en una obsesiva poeta, entró a trabajar en un taller de gorras. En 1907 llegó a Rosario la compañía de Manuel Cordero, un director de teatro que recorría las provincias. Alfonsina reemplazó a una actriz enferma. Esto la decidió a proponerle a su madre que le permitiera convertirse en actriz y viajar con la compañía. Recorrió Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán.
Su madre, Paulina, se casó de nuevo y se trasladó a Butinza, y Alfonsina se trasladó a Coronda para estudiar Magisterio. Publicó sus primeros versos en las revistas Mundo rosariano y Monos y Monadas. Cuando tenía veinte años se quedó embarazada de un hombre casado mayor que ella y tuvo que refugiarse en Buenos aires para dar a luz.
Colaboró en Caras y Caretas, y su primer libro de versos La inquietud del rosal fue publicado. La revista Nosotros elogió el poemario y desde ese momento Alfonsina entró en el círculo literario de la revista. Empezó a ser reconocida pero su situación económica siguió siendo precaria.
En 1919 publicó Irremediablemente, el libro fue bien acogido por la crítica y la Universidad de Montevideo la invitó a dar unas conferencias, allí conoció a los que serían dos de sus grandes amigos, Horacio Quiroga y Juana de Ibarbouru. Publicó Languidez en 1920 y este libro mereció el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura. El Ministro de Instrucción Pública creó entonces una cátedra para ella en la Escuela Nacional de Lenguas Vivas, en 1923. Siguió publicando poesía e hizo algún intento teatral que no tuvo éxito, e intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y su participación en el gremialismo literario fue intensa. En 1928 viajó a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega, y repitió su viaje en 1931, en compañía de su hijo, volvería en la década de los treinta.
Le detectaron un tumor en el pecho, del que fue operada en mayo de 1935, y curada parcialmente pero a partir de ese momento su ya débil equilibrio psicológico se deterioró más y vivió sus últimos años atemorizada por la muerte. En 1936 se suicidó su amigo Horacio Quiroga.
El 25 de octubre de 1938 se suicidó en la playa de La Perla, en Mar del Plata. Al día siguiente se publicó su último poema, Quiero dormir, en La Nación. Su trágico suicidio inspiró la canción Alfonsina y el mar, de Ariel Ramírez y Félix Luna, que ha sido interpretada por innumerables músicos de lengua española, destacándose las versiones de Mercedes Sosa.
Alfonsina Storni es considerada una de las voces femeninas más potentes de la poesía en lengua española de las primeras décadas del siglo XX. La fuerza de sus versos emerge como un grito de protesta, un canto a la vida, al amor, a la naturaleza, en definitiva a una tentativa de conquistar la libertad para decidir el propio destino


AQUÍ SU PERFUMADA 

BIBLIOGRAFÍA
La inquietud del rosal, 1916
El dulce daño, 1918
Irremediablemente, 1919
Languidez, 1920
Ocre, 1925
Poemas de amor, 1926
El amo del mundo: comedia en tres actos. 1927.
Mundo de siete pozos, 1934
Mascarilla y trébol, 1938
Antología poética, 1938
El dulce daño, 1920
Dos farsas pirotécnicas, 1932
Irremediablemente, 1919
Poesías completas, 1968
Nosotras y la piel: selección de ensayos, 1998
Antología poética. Barcelona: Edicomunicación, 1999.


El amor según Storni:

Animal cansado

Quiero un amor feroz de garra y diente
Que me asalte a traición en pleno día,
Y que sofoque esta soberbia mía,
Este orgullo de ser todo pudiente.

Quiero un amor feroz de garra y diente
Que en carne viva inicie mi sangría,
A ver si acaba esta melancolía
Que me corrompe el alma lentamente.

Quiero un amor que sea una tormenta,
Que todo rompe y lo remueve todo
Porque vigor profundo la alimenta.

Que pueda reanimarse allí mi lodo,
mi pobre lodo de animal cansado,
Por viejas sendas, de rodar, hastiado.


La muerte según Storni:

Alma muerta

Piedras enormes, rojo sol y el polvo
alzado en nubes sobre tierra seca…
El sol al irse musitó al oído:
el alma tienes para nunca muerta.

Moviéndose serpientes a mi lado
hasta mi boca alzaron la cabeza.
El cielo gris, la piedra, repetían:
el alma tienes para nunca muerta.

Picos de buitre se sintieron luego
junto a mis plantas remover la tierra;
voces del llano repitió la tarde:
el alma tienes para nunca muerta.

Oh sol fecundo, tierra enardecida,
cielo estrellado, mar enorme, selva,
entraos por mi alma, sacudidla.
Duerme esta pobre que parece muerta.

Ah, que tus ojos se despierten, alma,
y hallen el mundo como cosa nueva…
Ah, que tus ojos se despierten, alma,
alma que duermes con olor a muerta…


La soledad según Storni:

VERSOS A LA TRISTEZA DE BUENOS AIRES
Tristes calles derechas, agrisadas e iguales,

por donde asoma, a veces, un pedazo de cielo,

sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo

me apagaron los tibios sueños primaverales.


Cuánto vagué por ellas, distraída, empapada

en el vaho grisáceo, lento, que las decora.

De su monotonía mi alma padece ahora.

—¡Alfonsina! —No llames. Ya no respondo a nada.


Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero

viendo en días de otoño tu cielo prisionero

no me será sorpresa la lápida pesada.


Que entre tus calles rectas, untadas de su río

apagado, brumoso, desolante y sombrío,

cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada.


Artista: Carlos Rafael Arano

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